Álvaro Uribe Vélez, extraordinario presidente colombiano de la última década, lo llamaba su «mariscal». Fernando Londoño Hoyos fue una especie de superministro de Interior y Justicia durante los primeros años del gobierno de Uribe (2002-2004), y como tal, artífice clave de la política de mano dura de Uribe. Ayudado por los norteamericanos, el Gobierno acorraló a quienes eran sus enemigos declarados: el narcotráfico, los grupos armados de la guerrilla y los paramilitares.
Las consecuencias son de todos conocidas: el cultivo de droga se vio diezmado, los paramilitares despojados de sus armas y las guerrillas de extrema izquierda se vieron obligadas a retirarse hacia las zonas más ...